Olorua

Beneficios de usar jabones de glicerina para piel sensible hechos en casa

2026.08.23
Jabón de glicerina natural hecho en casa, ejemplo de cosmética casera para piel sensible

Nueve preguntas casi idénticas me esperaban el domingo en el chat de artesanas bogotanas: todas querían saber si los jabones artesanales de glicerina natural de verdad le sirven a la piel sensible, o si es puro cuento de redes. Cecilia, una compañera de ese grupo, las juntó todas en un solo mensaje, como quien arma una lista de pendientes. Llevo seis años metiendo bloques de glicerina en la olla los sábados, convencida de que la cosmética casera bien hecha le gana a cualquier góndola de supermercado, y esta vez decidí sentarme a responder cada pregunta en vez de ir contestando por partes.

Antes de entrar en las respuestas, una aclaración rápida: algunos enlaces de este texto llevan a cursos o materiales que he probado yo misma, y si compras algo a través de ellos me queda una comisión pequeña -a ti el precio no te cambia ni un peso. Solo menciono lo que de verdad ha pasado por mi cocina, para bien o para mal; si no aviso, es que no hay enlace de por medio.

Comunicación comercial (Ley 3/1991 de Competencia Desleal, art. 26): algunos enlaces de este artículo son de afiliado. Si compras a través de ellos, recibo una comisión del vendedor, tu precio no cambia, ni hacia arriba ni hacia abajo.

¿Por qué mi piel dejó de picar cuando cambié al jabón de glicerina?

El picor en los codos era mi señal de alarma cada invierno bogotano, y los jabones comerciales de supermercado -esos que huelen a "brisa marina" tan fuerte que marean- no ayudaban en nada. La primera vez que noté un cambio real no fue frente al espejo, sino envolviendo una barra en papel kraft una tarde para mandársela a Pilar: até el cordón, la metí en un sobre y me quedé mirándola, pensando que parecía sacada de una tienda de verdad. Ahí caí en cuenta de que mis codos llevaban días sin picar, sin que hubiera cambiado nada más ese fin de semana salvo seguir usando mis propias barras. Pilar fue la primera en pedirme una segunda tanda apenas la probó.

Mi abuela siempre decía que el jabón de glicerina era el remedio de toda la vida, y yo la ignoré durante años hasta que me vi cortando mi primer bloque sobre la tabla de la cocina. El chasquido seco al partirlo con el cuchillo es un sonido que todavía me gusta, parecido a romper una regla de plástico pero más suave.

La glicerina por sí sola ya es humectante -atrae la humedad del aire hacia la piel en lugar de robársela- y cuando derrito la base yo misma sin quitarle nada, el jabón sigue haciendo justo eso. Ahí está, para mí, la diferencia real entre un jabón artesanal hecho en la propia cocina y uno que salió de una fábrica pensada para que rinda y haga espuma antes que para cuidar la piel.

Bloque de glicerina natural cortado en cubos sobre tabla de madera para jabones artesanales

Lo que gano al derretir la base yo misma

Cuando pongo la jarra al baño María, espero sin apuro a que la base pase de sólida a transparente, como agua de manantial, siempre a fuego bajo. No necesito ningún aparato especial para eso, solo paciencia y no despegarme de la olla. En ese punto es cuando decido si le agrego algo más o la dejo neutra, según lo que me esté pidiendo la piel ese día.

Glicerina derritiéndose al baño maría en jarra de acero, base para jabón casero de piel sensible

Lo que más disfruto de este paso es la libertad de no añadir colorantes sintéticos, que a mí me dan alergia, ni fragancias agresivas que tapan el olor limpio de la base. Si quiero algo especial, reviso los aromas para jabones artesanales que relajan mi espacio de trabajo creativo y elijo según el ánimo del día, nunca por seguir una receta al pie de la letra.

¿Cualquier base de glicerina sirve para piel sensible?

No todas las bases "melt and pour" se sienten igual, aunque todas digan glicerina en la etiqueta. Una vez compré una particularmente barata y, a pesar de ser de glicerina, me dejó la piel tirante en lugar de suave -la clase de tirantez que te hace buscar la crema apenas sales de la ducha.

Entendí que las bases más baratas suelen estar pensadas para hacer mucha espuma, y en piel sensible esa espuma abundante casi nunca es buena señal: cuanto más burbujea, más agresivo tiende a ser lo que la produce. Por eso ahora busco bases lo más simples posible y, cuando ya tengo el jabón listo, procuro no pasarme con los aceites esenciales -sigo midiendo casi todo al ojo, pero con más cautela, porque hasta lo natural puede irritar si me excedo.

El día que quemé la glicerina en el microondas

Quise ahorrarme tiempo una tarde entre una entrega de ilustración y otra, y metí el bloque de glicerina directo al microondas a máxima potencia. Lo que saqué fue una nube de humo dulzón y un bloque chamuscado de un lado, pegado al plato de vidrio. Conté el desastre en el chat de artesanas y Cecilia fue la primera en responder, con más entusiasmo del que yo esperaba para una noticia tan mala -así es ella, celebra un tropiezo ajeno casi con la misma energía que un logro. Desde entonces uso agua caliente y paciencia, nada de atajos con electrodomésticos que no están pensados para esto.

¿Vale la pena regalar estos jabones si tienes piel sensible en casa?

A veces juego con decorar jabones de glicerina con flores secas para que se vean bonitos en el baño de visitas, pero cuando el jabón es para regalarle a alguien de piel sensible dejo la decoración de lado. Lo que importa ahí no es que parezca comprado en una tienda de diseño, sino que no lleve perfume agresivo ni colorante que casi nunca hace falta.

Barras de jabón de glicerina natural terminadas, ejemplo de cosmética casera artesanal

Cómo sé que un jabón casero le está funcionando a mi piel

Lo que reviso ahora, antes de dar por bueno un lote, es sencillo: si después de la ducha la piel se siente elástica y no como si tuviera puesta una máscara de yeso, ese jabón pasó la prueba. Si en cambio queda tirante o salgo corriendo por la crema más espesa que tenga, algo en esa base no le cayó bien a mi piel y la aparto para otra cosa. No hace falta que la barra parezca salida de una galería de arte ni que huela a postre para que funcione bien; entre más básica, mejor suele irle a la piel sensible.

Cuando quise entender mejor por qué unas bases se sienten tan distintas entre sí, sin convertir mi cocina en un laboratorio a medias, le eché un ojo al SUPER COMBO ARTESANAL 3 EN 1 (LIBROS + VIDEOS). Me ayudó a ver cosas que los tutoriales sueltos de internet casi nunca explican, sin que tuviera que memorizar nada técnico para aprovecharlo.

Manos usando jabón artesanal de glicerina con espuma suave, pensado para piel sensible

Y si alguna vez tus barras amanecen con gotitas en la superficie, como si estuvieran sudando, no es que se hayan dañado: puedes leer más sobre por qué el jabón de glicerina suda y cómo evitarlo fácilmente si quieres que tus próximas barras no amanezcan así.

Si tienes la piel sensible y todavía dudas si vale la pena meterse en esto un sábado cualquiera, mi respuesta después de tantas tandas sigue siendo la misma: prueba con lo más simple que consigas, sin colorantes ni fragancias de más, y deja que tu propia piel te lo confirme.