Olorua

Por qué elegí un combo artesanal para mis hobbys creativos en casa

2026.08.25
Manualidades en casa: jabones de glicerina y velas artesanales recién terminados sobre la mesa de la cocina

Comprar un kit de jabones y comprar un kit de velas por separado suena más barato que un combo completo; hasta que sumas las horas perdidas aprendiendo dos oficios a ciegas, cada uno por su cuenta, sin que ninguno le explique nada al otro. Yo caí en esa trampa antes de entender que los jabones de glicerina y las velas artesanales comparten casi la misma lógica de temperatura y textura, y que separar mis manualidades en casa en compartimentos distintos solo me duplicaba los errores.

Antes de seguir: este texto tiene enlaces de afiliado. Si terminas comprando algún curso o material desde alguno de ellos, a mí me cae una comisión pequeña, suficiente para comprarle otro juguete a mi gata Miga que audita cada sesión desde el borde del mesón, y a ti no te cuesta ni un peso más. Solo recomiendo lo que realmente he probado en mis sábados, funcione o termine en desastre.

El mito de elegir entre jabones o velas

Hace poco Felipe, un lector que me escribe seguido desde Bucaramanga, me mandó tres mensajes el mismo día preguntándome, cada vez con otras palabras, si tenía que decidirse entre hacer jabones o hacer velas antes de empezar en serio. Esa pregunta se repite tanto que empiezo a pensar que es casi una creencia instalada: la idea de que cada manualidad exige su propio carril, su propio kit, su propio cuaderno, y que mezclarlas es señal de no saber todavía qué se quiere hacer.

Nada más lejos de lo que me pasó a mí: empecé con jabón en 2020, cuando pasar tantas horas frente a la pantalla como ilustradora me dejó con ganas de tocar algo real, y en 2023 las velas entraron a mi cocina porque Camilo, mi vecino del cuarto piso, me regaló un kit de inicio y se quedó, como siempre hace, tomando café diez minutos más de lo que duraba cualquier pretexto para pasar. Durante un buen tiempo traté ambos oficios como idiomas distintos, con cuadernos separados y fórmulas que nunca encontraba cuando las necesitaba. Lo que cambió no fue dominar primero uno y después el otro: fue notar que entender por qué se comporta una base de jabón derretida te enseña, casi gratis, por qué se comporta una cera caliente.

Cuaderno de bocetos de ilustración junto a jabones de glicerina en proceso sobre la mesa de la cocina

¿De verdad hay que separar los dos oficios?

Mi mesa de madera oscura, la misma que uso para dibujar y que ya tiene más rayones que superficie lisa, no distingue entre un boceto y un molde de jabón: ahí caben los dos. En la repisa de al lado tengo los frascos de pigmento ordenados por color, más por manía de ilustradora que por necesidad real. Buscando cómo darle a mis velas formas que no encontraba en ninguna tienda, llegué al SUPER COMBO ARTESANAL 3 EN 1 (LIBROS + VIDEOS), que junta jabones, velas y moldes en un solo lugar en lugar de tres cursos sueltos que no se hablan entre sí.

Lo que me convenció no fue la promesa de ahorrar plata, sino dejar de sentir que cada sábado empezaba de cero. Tener jabones, velas y moldes en un solo lugar significa que cuando algo no me sale, no tengo que adivinar en qué manual buscar la respuesta. Reviso una sola fuente en vez de tres cuadernos sueltos.

Vertiendo cera derretida para velas artesanales en un frasco de vidrio sobre la mesa de trabajo

Lo que no funcionó: aceite de pan en un jabón de lavanda

No todo salió bien mezclando los dos mundos. Una tarde compré, en una tienda de insumos cerca de la Plaza de Lourdes, en Chapinero, un aceite de fragancia pensado para repostería porque el frasco olía riquísimo y asumí que "aroma es aroma". Lo eché en una tanda de jabón de lavanda sin revisar si estaba formulado para eso, y el resultado fue un jabón que olía a pan quemado, con manchitas rancias asomando en la superficie a los pocos días. Ese fue el recordatorio de que no todo lo que huele bien en el frasco sirve para lo mismo.

En cambio, guardo todavía una barra de otra tanda hecha ya con insumos pensados de verdad para jabón, y el color sigue igual de parejo que el primer día, dos semanas después, sin ese amarillamiento que antes me hacía sospechar que algo andaba mal. Esa diferencia, un jabón que envejece bien contra uno que se arruina en días, es la prueba de que separar "lo que huele rico" de "lo que está hecho para esto" no es un capricho técnico: es lo que decide si el resultado dura.

Sacar mis propios moldes, sin repetir la figura de siempre

Como ilustradora, siempre quise pasar mis personajes del papel a algo que se pudiera tocar, así que la guía de crea tus propios moldes de silicona que venía dentro del combo terminó siendo la parte que más usé: me animó a sacar un molde de una figura basada en uno de mis bocetos, en lugar de seguir comprando los mismos corazones y burbujas de siempre. Recuerdo el chasquido suave de esa vela despegándose del molde por primera vez, con Miga, mi gata color caramelo, asomándose desde su canasto de trapos para inspeccionar el resultado como si el mérito también fuera suyo.

Vela artesanal recién desmoldada de un molde de silicona hecho a partir de un boceto propio

Manualidades en casa, sin adivinar cada paso

Si lo tuyo es más específico y solo quieres arrancar con velas, el Curso de Velas de Soja Aromáticas Paso a Paso también cumple, aunque el combo completo da esa vista de conjunto que ahorra bastantes tropiezos. Y si ya sabes trabajar capas en jabón, seguramente te resulte más fácil lo que cuento en mi experiencia haciendo velas artesanales en moldes con formas creativas.

También dejé de sufrir tanto a la hora de sacar las velas del molde sin partirlas, algo que cuento con más detalle en trucos para desmoldar velas artesanales en moldes de silicona sin romperlas, y que antes me sacaba canas verdes cada vez que un borde se quedaba pegado.

Jabones de glicerina y velas artesanales terminados sobre el borde de la ventana, con la gata Miga durmiendo detrás

No se trata de montar un negocio de velas ni de escalar nada, de eso ya tengo suficiente con la ilustración, sino de que mis sábados sigan siendo lentos. Si estás por decidir entre jabones o velas, esa es la pregunta equivocada: la que sirve es si querés entender ambos oficios de una vez, con el mismo criterio, en lugar de aprenderlos por separado y a los tropezones. A quien me escribe con esa duda le recomiendo mirar el Super Combo 3 en 1, no porque sea magia, sino porque te ahorra tratar dos oficios parecidos como si fueran cosas completamente distintas.

¿Vos también tenés a alguien, felino, vecino o lector insistente, vigilando tus experimentos de fin de semana? Sea como sea, espero que el próximo jabón o la próxima vela te salgan mejor que a mí ese lote con olor a pan quemado.