Olorua

Mi experiencia usando una calculadora de recetas para jabones de glicerina

2026.06.11
Calculadora de recetas para jabones artesanales de glicerina natural sobre la mesa de la cocina

El bloque de glicerina que compro siempre pesa lo mismo: transparente, frío, como un ladrillo de vidrio recién salido de la bolsa. Hace años que este hobby creativo de jabones artesanales y manualidades bogotanas ocupa mis sábados, y durante mucho tiempo lo único constante en mi cocina fue justamente ese bloque —todo lo demás, cuánto aceite esencial echarle, cuánta arcilla, cuánta paciencia, salía a puro cálculo mental. Eso cambió el sábado en que abrí, más por curiosidad que por convicción, una calculadora de recetas pensada para trabajar la glicerina natural. Esta es la manera exacta en que la uso ahora, sin la versión bonita de la historia.

Antes de seguir, un aparte necesario. Algunos enlaces de este texto son de afiliado: si compran un curso o una herramienta a través de ellos, recibo una comisión pequeña que no les cambia el precio ni un peso. Eso sí, solo menciono lo que uso de verdad en mi propia cocina, con los aciertos y los tropiezos que van a leer más abajo. Cuando un enlace no tiene esa aclaración, es porque no es de afiliado.

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El bloque de glicerina no cambia, pero mi manera de hacer jabones artesanales sí

Empecé a hacer jabones en los encierros de 2020, casi como terapia entre entregas de ilustración, y se quedó como ritual de fin de semana. Durante mucho tiempo mi método fue mezclar esencias florales a puro ojo —un chorrito de esto, una gota más de aquello— sin medir nada y, mucho menos, sin anotar en ningún lado qué proporción había usado la vez anterior, mientras mi gata Miga vigilaba cada movimiento desde su rincón favorito. El resultado era una lotería: unos jabones olían a perfumería entera de esas que marean, otros no olían a nada tres días después de desmoldados.

Lo que no sabía entonces es que ese jabón que a veces terminaba sudando gotas pegajosas no era un problema de mala suerte con el clima, sino de exceso de aceite en la mezcla —un tema que ya conté a fondo en otra entrada y que aquí solo menciono de paso.

Base de glicerina natural derritiéndose en una jarra de cristal para jabones artesanales

Después de darle vueltas a los mejores cursos de velas y jabones artesanales para principiantes hoy buscando algo que me organizara la cabeza, terminé encontrando la Calculadora de Recetas para Jabones Naturales de Glicerina. La abrí sin muchas expectativas —pensé que una herramienta así era para gente con más paciencia de laboratorio que yo— pero el primer sábado que la usé, cambió la pregunta que me hacía frente a cada frasco de aceite esencial.

Cómo uso la calculadora cada sábado

El proceso, ahora, es bastante simple. Peso el bloque de base en una balanza de cocina, meto ese número en la Calculadora de Recetas, y mientras la base se derrite reviso el punto con el reverso de la cuchara de madera, caliente y resbalosa apenas se moja en la glicerina líquida, para saber cuándo es momento de agregar el aceite. La herramienta me devuelve un rango de esencia seguro, mucho más angosto de lo que yo hubiera adivinado, que la base puede retener sin empezar a soltar gotas después. Me mostró, sin rodeos, que lo que olía delicioso al destapar el frasco era casi el doble de lo que la base aguanta sin transpirar más tarde —eso sí que no lo intuía a ojo, por más nariz entrenada que creyera tener.

Teléfono con la calculadora de recetas para jabones de glicerina junto a una gramera y aceites esenciales

Cuando quiero combinar dos aromas, naranja con canela por ejemplo, la calculadora reparte el peso entre los dos para que ninguno tape al otro. Antes eso lo resolvía a puro instinto y a veces perdía. Camilo, mi vecino del cuarto piso, que sube los domingos a robarse la luz de mi ventana para sus fotos, me dijo hace poco que estos últimos jabones se ven mejor retratados que los primeros que le regalé, y no supe si sentirme halagada u ofendida por mis inicios. Uno de esos jabones lo guardé en un cajón sin pensarlo más, y cuando lo saqué dos semanas después tenía exactamente el mismo tono parejo del día en que lo corté, sin esa sombra amarilla que antes me aparecía en los bordes apenas pasaban unos días.

El tiempo extra realmente vale la pena

Aquí va lo que tengo que confesar: usar la calculadora alarga la preparación. Ya no es llegar, derretir y servir a ojo. Toca pesar el bloque, abrir la aplicación, anotar los números, medir los aceites con una gramera pequeña. Son varios minutos que antes me saltaba directo al gotero. Al principio sentí que le quitaba espontaneidad al sábado, como si estuviera llenando un formulario en medio de lo que se suponía era mi rato de desconexión. Pero ese tiempo extra al inicio me ahorra tardes enteras después tratando de rescatar jabones blandos o que sudan con la humedad de Bogotá, así que hoy no lo cambiaría.

Por qué me quedé con la herramienta digital

Lo que más pesa a mi favor es la repetibilidad. Si un lote me queda perfecto, ahora puedo volver a hacerlo igual meses después, porque quedó anotado y no depende de mi memoria. Felipe, un lector que me escribe seguido contándome sus propios desastres de cocina, me preguntó una vez por qué sus jabones nunca le salían iguales dos veces —y la respuesta, casi siempre, es que desmolda antes de tiempo porque la impaciencia le gana al reposo, no porque haga algo mal en la mezcla. Con la Calculadora de Recetas para Jabones Naturales de Glicerina al menos esa parte de la ecuación deja de ser un misterio.

Ya conté en otro momento cómo un lote entero se me quebró por no equilibrar bien la base con los aditivos —pueden leer esas lecciones de un jabón quebrado si quieren el detalle completo— así que esta vez, cuando quise probar arcilla roja para un color más terroso, no quise volver a improvisar. Metí los datos, respeté el peso total que me marcó la aplicación, y el jabón salió con una textura pareja y ese tono tierra que buscaba, sin el colorante corrido hacia un lado del molde que me había pasado antes con otros pigmentos.

Jabones artesanales de glicerina transparente decorados con flores secas y sin burbujas

Las flores secas que le puse encima después tienen su propio riesgo —se oxidan con el tiempo si no se eligen bien— pero esa es una decisión que tomo aparte de lo que me dice la calculadora, no algo que la herramienta resuelva.

Con las velas —que entraron a mi rotación en 2023 después de que una amiga me regalara un kit— la lógica de medir y anotar también sirvió, aunque ahí los problemas son otros: la mecha correcta, el tipo de cera, esos huecos feos que se forman en el centro al enfriar, o que la casa entera no huela a nada aunque el frasco parezca cargado de aroma. Cada uno de esos líos merece su propio cuento aparte; si les da curiosidad por ese lado, el Curso de velas: Candle Makers PRO también insiste bastante en la importancia de las proporciones.

Comparativa de recursos para jaboneras y veleras

Para no perderse entre tantas opciones, les dejo la lista de lo que yo misma he probado y lo que me ha servido para que mis sábados no sean un caos total. No todo es una calculadora, pero todo apunta al mismo objetivo: menos improvisación.

Recurso / Producto Para qué sirve Mi opinión de hobbyist
Calculadora de Recetas Precisión absoluta en aceites y aditivos. Indispensable si odias desperdiciar material. Es mi mano derecha ahora.
Velas y Jabones 3x1 Aprender las bases de ambos mundos. Muy completo para no ir dando palos de ciego al principio.
Moldes de Silicona Personalización total de las formas. Genial cuando ya te cansas de los moldes cuadrados de siempre.

Lo que gané al medirlo todo

Lo primero que gané fue dejar de botar jabones pegajosos a la basura. Eso solo, para mi bolsillo de freelance, ya valía la pena. Lo segundo es que el aroma ahora dura: antes se me iba a los pocos días, ahora se queda atrapado en la base en vez de evaporarse. Lo tercero es poder repetir un lote bueno sin cruzar los dedos. Y lo último, que no esperaba, es que salen muchas menos burbujas, porque ya no tengo que revolver como loca para integrar un exceso de aceite —ahí también importa verter en el punto justo de temperatura, algo que expliqué con calma en cómo evitar burbujas en el jabón de glicerina y que no voy a repetir aquí.

Lo que la calculadora todavía no resuelve

No todo es ganancia. Hay una curva de aprendizaje real: toca familiarizarse con los términos y con la interfaz, y las primeras veces se siente más lento que útil. También le quita algo de esa magia inmediata de mezclar sin pensar. Cuando estoy muy inspirada, parar a anotar números rompe el impulso creativo, y a veces extraño esa libertad un poco torpe de los primeros meses.

Manos envolviendo un jabón artesanal de glicerina como regalo casero

Lo que reviso antes de verter cada mezcla

Si tuviera que resumir en una sola costumbre lo que cambió, sería esta: antes de verter cualquier mezcla reviso tres cosas —el peso de la base, el rango que me da la calculadora de recetas para el aceite esencial, y si anoté o no la última vez que hice algo parecido. Esa costumbre, más que cualquier ingrediente nuevo, es lo que hace que mis jabones salgan iguales cuando quiero que salgan iguales. Si a ustedes también se les suda el jabón o se les desperdician aceites caros en mezclas que no cuajan, vale la pena probar con algo de estructura: la Calculadora de Recetas para Jabones Naturales de Glicerina es donde yo empezaría, y si les pica la curiosidad por las velas, el curso de Velas y Jabones Artesanales también toca varias de estas mismas ideas. Nos vemos el próximo sábado entre moldes.